Cómo funciona el tendón de Aquiles al caminar
El tendón de Aquiles es el tendón más grande y uno de los más fuertes del cuerpo humano. Conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón y se encarga de transmitir la fuerza necesaria para dar cada paso. Durante la marcha, funciona como un resorte: se estira y se contrae, almacenando y liberando energía.
El rango de movimiento de la articulación del tobillo desempeña un papel clave. En una marcha natural, el pie se mueve desde la flexión dorsal hasta la flexión plantar, y el tendón de Aquiles trabaja en todo su rango de movimiento manteniendo su elasticidad. Los músculos de la pantorrilla cooperan con el tendón, manteniendo el equilibrio entre tensión y relajación.
Es precisamente este equilibrio dinámico lo que mantiene sano al tendón. Cualquier limitación en la movilidad del tobillo altera este mecanismo y obliga a las estructuras a trabajar en condiciones antinaturales.
Tacones altos y biomecánica de la marcha
El momento de ponerse unos tacones altos cambia este equilibrio casi de inmediato. El pie se coloca en flexión plantar, es decir, en una posición en la que el talón queda más alto que los dedos. Este cambio aparentemente pequeño provoca una cascada de modificaciones en todo el cuerpo.
El centro de gravedad se desplaza hacia adelante y, para mantener la estabilidad, el cuerpo compensa este cambio modificando la postura y la forma de caminar. La articulación del tobillo pierde parte de su movilidad natural y el paso se vuelve más corto y menos dinámico. Como resultado, el tendón de Aquiles deja de trabajar en todo su rango de movimiento.
Este cambio en la biomecánica de la marcha significa que, en lugar de un movimiento elástico, aparece una tensión constante. El tendón ya no tiene la oportunidad de estirarse completamente, lo que a largo plazo conduce a una adaptación, aunque no en un sentido positivo.



