Correr descalzo en la nieve: algunos consejos valiosos

Si entrenas para correr durante todo el año, probablemente no te sea ajeno correr en la nieve. Tal vez incluso tengas zapatos deportivos especiales diseñados para este propósito. Pero, ¿tienes el coraje y la determinación de dejarlos en casa e intentar correr en la nieve descalzo?

Para cualquiera que quiera comenzar su aventura con la carrera descalzo en la nieve, al principio es una habilidad completamente nueva que requiere práctica y adaptación del cuerpo a condiciones térmicas extremas.

Preparando los pies para las bajas temperaturas
Comienza exponiendo regularmente tus pies al clima más frío y acostumbrándolos a la baja temperatura del suelo. Pueden ser caminatas cortas (de 5 a 6 minutos) o trotes por el jardín, alrededor del edificio o por la calle. Puedes comenzar en otoño y endurecer tus pies durante varias semanas. Recuerda también cuidar la ropa adecuada que luego te servirá durante los entrenamientos descalzos en la nieve. Si correr descalzo es algo nuevo para ti, te recomendamos comenzar con la práctica de correr de manera natural con zapatos minimalistas.

Ropa para correr descalzo en invierno

La ropa adecuada es clave para mantener el flujo ininterrumpido de energía térmica en el cuerpo durante la carrera. El cuerpo utiliza primero los recursos de calor para calentar las áreas alrededor del corazón y el pecho, y solo después se concentra en transportar el exceso de energía a las manos y los pies. Por lo tanto, es esencial que tu torso tenga una protección confiable contra el frío y la humedad. Aquí están los elementos de ropa que no debes olvidar:

  • Gorra – idealmente ligera y transpirable, pero hecha de un material tipo windstopper,
  • Ropa térmica – principalmente una camiseta de manga larga y leggins hechos de materiales que manejan el exceso de sudor (las mujeres también se beneficiarán de un sujetador deportivo con propiedades de absorción de humedad),
  • Chaqueta ligera para correr en invierno – asegura la circulación del aire, pero evita la pérdida de calor.

Últimamente, la ropa de lana merino (ropa merino) ha ganado popularidad, ya que ayuda a retener el calor cerca de la piel en condiciones invernales. La recomendamos mucho. Por otro lado, evita el algodón, ya que no maneja bien el exceso de humedad.

Plan de primer entrenamiento

Comienza con una ruta corta y fácil, preferiblemente en una acera, calle, senderos del parque señalizados o césped. Es mejor elegir superficies planas y uniformes y correr sobre nieve que aún no esté comenzando a derretirse, sino que esté fresca o, si es de varios días, bien comprimida.

También presta atención a si la nieve en tu ruta elegida está salada. Esto puede dañar la piel de tus pies y causarte una sensación incómoda de ardor. Si por accidente corres sobre esa nieve, detén el entrenamiento y, al regresar a casa, lava bien tus pies y asegúrate de hidratar la piel.

¡Vamos a hacerlo!

Primero, debes saber que tu primer trote descalzo en la nieve puede requerir algo de determinación, así que es buena idea decidir, antes de quitarte los zapatos, que, pase lo que pase, te quedarás descalzo sobre la nieve al menos 5 minutos.

Tener a alguien cercano para animarte te dará motivación adicional y sensación de seguridad.

Un elemento clave en el entrenamiento invernal es el calentamiento. Comienza a hacerlo en casa y asegúrate de que sea lo suficientemente dinámico. Una vez afuera, continúa el calentamiento por un rato con los zapatos puestos. Cuando sientas que tus pies están suficientemente calientes, puedes quitarte los zapatos y calcetines.

Recuerda mantenerte en movimiento todo el tiempo que estés descalzo. Si no estás corriendo, trota en el lugar para que tu sistema circulatorio siga bombeando sangre a tus pies. Al principio, tus pies experimentarán un choque térmico, pero después de unos 10 minutos de correr, se calentarán lo suficiente como para que el malestar desaparezca.

Primeros entrenamientos

Durante los primeros entrenamientos, ten siempre a mano un par de zapatos minimalistas. Si por alguna razón experimentas una incomodidad significativa, una caída repentina de la temperatura corporal o frío extremo en los pies, no te exijas demasiado. Ponte los zapatos y dirígete a casa. El cuerpo siempre tiene razón.

También recuerda no exagerar con la distancia ni la velocidad de carrera durante tus primeros entrenamientos en la nieve. Establece una cadencia baja (da pasos pequeños), lo que permitirá un suministro constante y uniforme de calor a tus pies.

¡Buena suerte! Asegúrate de contarnos en los comentarios cómo te fue.

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