Callosidades vs. Callos – Diferencias y Causas

Los callos son áreas engrosadas o endurecidas que se forman en la piel de los pies (pero también en las manos). Por lo general, tienen un color amarillo claro. Los callos no son una forma particularmente molesta de deformidad en el pie, pero pueden causar incomodidad, especialmente cuando hacemos mucho ejercicio, caminamos, trabajamos de pie o usamos calzado inapropiado. A diferencia de los juanetes, no causan dolor, sino que, si acaso, provocan una ligera sensación de ardor. Por supuesto, esta piel alterada es poco estética, lo que puede causar incomodidad psicológica, especialmente en verano, por ejemplo.

Los callos, contrariamente a lo que parece, son simplemente una respuesta defensiva del cuerpo a las abrasiones de la piel. Bajo la influencia de una presión intensa y regular en un solo lugar, se forma una capa de piel más gruesa para proteger esa área de la piel del impacto. Además, en el área de presión, el flujo sanguíneo se reduce, lo que significa que se suministran menos nutrientes. La piel, en lugar de desprenderse, se endurece y "crece", formando el callo.

Como ya se mencionó, el callo en sí no tiene por qué ser peligroso, pero si ignoramos las causas de su formación durante mucho tiempo, puede llevar a cambios cutáneos más graves que causen mayores problemas y molestias dolorosas.

Callos – Causas de su Formación

Las causas de los callos pueden ser muchas, desde factores mecánicos hasta otras enfermedades acompañantes o simplemente estados del cuerpo. Estas incluyen:

  • Uso de calzado demasiado ajustado o mal ajustado, que frota constantemente en áreas como los dedos, los talones o los lados.
  • Uso frecuente de zapatos de tacón.
  • Obesidad (el aumento de la masa corporal aumenta la presión sobre los pies).
  • Embarazo, donde además del aumento de peso, también se distribuye de manera desigual.
  • Defectos posturales como la escoliosis, los pies planos y otros.
  • Enfermedades del sistema circulatorio.
  • Diabetes.
  • Artritis reumatoide.
  • Hipotiroidismo.
  • Tendencia a la piel seca (o mala higiene de los pies, lo que impide que la piel reciba suficientes nutrientes).

Como puedes ver, las causas de los callos pueden ser realmente muchas, pero en la mayoría de los casos basta con cuidar adecuadamente la piel o eliminar la causa para evitar la inflamación frecuente.

Callos vs Juansetes y Ampollas – ¿Cuál es la Diferencia?

En la prensa, en línea y en otras fuentes de los medios de comunicación, puedes encontrar varios términos, como callos, juanetes, ampollas y probablemente más. Entonces, ¿cuál es la diferencia?

Los juanetes son un término general para todos los engrosamientos o deformaciones de la piel, por lo que incluye tanto los juanetes como los callos. Los juanetes son crecimientos duros, que suelen aparecer alrededor de los dedos y tienen un núcleo o "raíz" que se incrusta en la piel. Causan mucha más incomodidad y dolor al moverse. Los juanetes tienen un punto blanco característico en el centro del crecimiento. Los callos suelen formarse en las plantas de los pies, no tienen núcleo, son suaves y tienen una forma ovalada. Generalmente, también tienen un color amarillo cremoso. Si no se tratan y se ignoran, los callos pueden convertirse en un juanete doloroso, por lo que es mejor actuar a tiempo.

¿Es necesario un tratamiento quirúrgico?

En las primeras etapas de formación de callos, generalmente son suficientes los remedios caseros y eliminar las causas. Se trata más bien de una inflamación inicial de la piel. Sin embargo, el caso cambia cuando hay muchos callos en los pies o se transforman rápidamente en juanetes. Un podólogo generalmente puede verificar si el caso requiere tratamiento quirúrgico. El especialista luego realiza un procedimiento para eliminar el callo, pero es importante recordar que esto no garantiza que no regresen. Lo más importante aquí es la prevención adecuada y la higiene de los pies. También es recomendable consultar a un dermatólogo, quien puede recetar medicamentos más fuertes para ablandar o exfoliar la piel en el área problemática.

Cómo eliminar los callos y juanetes con remedios caseros

Al igual que con los juanetes, existen varios métodos simples para prevenir y eliminar los callos antes de que se desarrollen.

Método 1

El primer método efectivo es sumergir los pies en agua tibia con bicarbonato de sodio. Esto suaviza la piel y facilita la eliminación del callo usando herramientas como una fresadora para pies (no te preocupes, no la de construcción). En el caso de los callos, esta vez recomendamos evitar la piedra pómez, ya que la fricción fuerte puede acelerar el engrosamiento de la piel.

Método 2

Después de este tratamiento, es bueno usar cremas suavizantes e hidratantes. Lo clave es que las cremas contengan ácido salicílico, urea y ácido láctico. Estos ingredientes ayudan a suavizar la piel y a ralentizar su engrosamiento.

Método 3

¡Usa buenos zapatos! Incluso las mejores cremas no ayudarán si sigues cometiendo los mismos errores al caminar con zapatos que te presionan, te rozan y te causan molestias. Si tus pies se llenan de callos con frecuencia, prueba con calzado minimalista, que les dará un 100% de libertad. Los callos y juanetes quedarán en el pasado.

Método 4

Por supuesto, la higiene adecuada también juega un papel clave, ya que la piel sana tendrá menos tendencia a la deformación.

Recuerda no eliminar los callos a la fuerza y no lastimarte por el bien de, por ejemplo, lucir bien en las vacaciones. Si un callo se convierte en un juanete, y las mismas ampollas se vuelven feas y cada vez más grandes, definitivamente consulta a un especialista.

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